EL ANIMADOR SALESIANO
Perfil del animador. Cuando se ofrece el perfil del joven animador nos referimos a la vida de una persona. Por tanto, aún presentando matices en forma diferenciada, no entendemos hablar de partes separadas, más bien se trata de la dinámica de un proceso vital. Este crecimiento personal es el que se percibe en una persona orientada a Cristo. Dicho de otro modo, jóvenes educadores de jóvenes, todas las dimensiones vitales en las que crecemos, se integran en la persona de Cristo. En ocasiones aÚn cuando resaltamos un aspecto, tenemos presente la totalidad de las dimensiones.
Presentamos el perfil en dos partes. La primera tiene que ver con la integralidad del proceso. Un proceso es integral cuando recoge las cuatro dimensiones de crecimiento armónico de una persona o de un grupo, a saber: la maduración educativa cultural, la evangelizadora, la asociativa y la vocacional. En esos cuatro aspectos se presentan unos primeros elementos.
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Posteriormente se presentará otra lista de elementos que tienen que ver con la gestión de la animación. Esa segunda lista está ordenada según los cinco elementos de un proceso grupal: lo referido a las relaciones humanas, lo organizacional, lo formativo, lo proyectivo y lo celebrativo.
SER ANIMADOR:
DIMENSION EDUCATIVO CULTURAL
MADUREZ HUMANA
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DIMENSION ASOCIATIVA
COMUNION ECLESIAL
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DIMENSION EVANGELIZADORA CATEQUETICA
ENCUENTRO CON CRISTO
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DIMENSION VOCACIONAL
COMPROMISO POR EL REINO
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FORMACION
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