LA DIGNIDAD HUMANA, CARTA PRIMERA SOBRE LA MESA DEL DIÁLOGO
Los sucesos lacerantes de hace unos días atrás, que mancharon de sangre y enlutecieron, una vez más, a nuestra tierra Bolivia, son una clara evidencia de que no se respeta la dignidad humana. La misma es avasallada cual casería a feroces lobos.
Ahora no se trata de señalar con el dedo cuál de los dos sectores en pugna tuvo la culpa, ahora se trata de evitar más enfrentamientos y de reponer daños mediante la concertación, para que no se vuelva a atentar contra la dignidad humana, la cual es la base fundamental de los derechos humanos.
Sin duda, cuando acontecen estos hechos lamentables, en donde la violencia armada reina y domina a la razón y al corazón de los hombres, hasta tal punto de matarse entre hermanos, me pongo a pensar en Aquél que vino a este mundo a traer paz, concordia y fraternidad; me pongo a pensar en Jesús de Nazaret, el cual con sus palabras y su vida, concretizada en acciones, defendió los derechos de las mujeres y de los niños, reconociendo la dignidad de todas las personas y dando su vida por amor a los demás…
He aquí los principios fundamentales para que entre nosotros, los cristianos, respetemos, defendamos y promovamos los derechos humanos y la dignidad humana, ya que Jesús ha puesto siempre a la persona humana por encima de las leyes, de las costumbres y del culto religioso.
A esto están llamados no sólo todos los cristianos, sino todos los que por encima de su inteligencia, juvenil o adulta, tienen conceptos sólidos de humanidad.
No es tarde para ponernos en marcha, todavía podemos evitar más enfrentamientos entre bolivianos; comencemos desde nosotros a caminar por las sendas del diálogo, en donde la primacía de nuestros discursos y acciones sea el respeto a la dignidad humana y la defensa de los derechos humanos.
¡Da el primer paso…!
J. LUIS FLORES ESPAÑA.
23 de septiembre, 2008.
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